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El Tenorio
Era una noche veraniega en la que la nalga nadie niega. Se encontraba don Juan con alma de padrote, chaqueteándose el camote, estaba con 20 doncellas, putas todas ellas, se cogió a las primeras, embarazo a las segundas y mató a las terceras. En eso llega doña Inés: ¡Don Juan, don Juan, la puntita nada más pues soy doncella! ¡Calla, puta plebeya, que te meteré toda ella y los huevos, además! Don Juan, don Juan, tus pelos pican, Calla, puta plebeya, que ayer me rasuré y hasta un huevo me llevé... Al otro día doña Inés amaneció muerta... No saben si por dicha, desdicha o seis metros de salchicha.
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