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Bares





Un hombre entra en un bar y dice:
Hola, ¿me pone una cerveza, por favor?
Y el camarero le dice:
Oiga, pero, ¿no ve la gente que hay? ¿puede esperarse un momento? El hombre, muy extrañado al ver que el bar estaba vacío se sienta en una silla pensativo, y decide esperar. Al cabo de 10 minutos se levanta y dice:
Perdone, ¿podría ponerme ya la cerveza?, por favor...
¡Pero hombre! ¿no puede ser amable y esperarse?, tengo mucha faena, ¿no lo ve? ¡No puedo hacer todo al mismo tiempo!
El hombre cansado de la historia coge un cenicero y lo lanza contra el camarero, que pega un grito de dolor, se gira y le dice:
Pero, ¿estás loco? ¿qué coño haces, tío?
Y el hombre le dice:
¡Sí hombre!, con la de gente que somos y he tenido que ser yo, ¿no?



Un hombre está en un bar y le dice al camarero:
-Le apuesto 200 dólares que yo orino en el vaso que está a 5 metros sin tirar ninguna gota de orina en el piso.
-Bueno le contesta el camarero.
El hombre piensa en el vaso, se concentra en el vaso y de pronto sale la orina, orina la mesa, el pool, el camarero y todo el bar.
-El hombre riéndose va al fondo del bar y habla con unos jóvenes y trae los 200 dólares y se los da al camarero.
El camarero le dice:
-Grandísimo estúpido acabas de perder 200 dólares.
Y el hombre le contesta:
-Ves aquellos jóvenes del fondo les aposté 500 dólares que orinaba en todo el bar y que vos no te ibas a enojar y mas encima te reirías.




Entra un hombre en un bar azotando las puertas y pregunta en tono grave y fuerte:
¿Dónde está el gallo?
Y nadie le responde, y replica de nuevo en tono aún más fuerte:
¿Dónde está el gallo?
Y terminando la frase se levanta un hombrón fornido y responde:
¡Aqui estoy!
Y el otro temblando de miedo le dice.
¡Despiértame a las cinco de la mañana por favor!











Este es un señor que entra en un bar y le dice al camarero:
¿Me puede traer una tortilla?
En esto que el camarero le pregunta:
¿Francesa o española?
Y el cliente le contesta:
Me da igual, no voy a hablar con ella.




En una ocasión entró un vaquero a una cantina de un pueblo a tomarse un trago, y al llegar amarró su caballo en la puerta. Pero al salir el forastero de la cantina se percató que su caballo ya no estaba, muy enfadado el tipo regresó al salón y pateando la puerta y tirando las sillas amenazó:
Si no aparece mi caballo en 5 minutos voy a hacer aquí lo mismo que hice en San Francisco, y se dirigió a la barra por otro trago. A los 3 minutos volvió a salir y de nuevo no encontró su caballo, de nuevo entró al salón pateo la puerta y volvió a gritar:
Si en 2 minutos no aparece mi caballo, voy a hacer aquí lo mismo que hice en San Francisco, y se volvió a dirigir al cantinero por otro trago al minuto, nuevamente se dirigió a la puerta y el caballo ni luces y encolerizado tiró la puerta del salón y exclamó:
Se los advierto, si en un minuto no aparece mi caballo, voy a hacer aquí lo mismo que hice en San Francisco, y se dirigió nuevamente a la barra con el cantinero para otro trago. Finalmente al pasar el minuto, volvió a salir y por fin allí se encontraba el caballo tal y como lo había dejado. Ya satisfecho regresó al salón para pagarle al cantinero y luego se dirigió a su caballo, se monto y ya se iba a marchar cuando de pronto salió corriendo el cantinero con una cara de duda que para que les cuento, y le preguntó:
Disculpe señor, este, en nombre de todos los parroquianos de la cantina y mío, tenemos una dudota, este, ¿Qué fue lo que hizo en San Francisco? A lo que el forastero contesta:
Pues, me fui a pie.







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