HUMOR

Vendedores





Iba un señor por la calle cuando de repente se le ocurren comer empanadas. Al caminar un par de cuadras encontró a un joven gritando:
¡Caliente la empaná, caliente la empaná!
Entonces el señor preguntó:
¿Cuánto vale una empanada?
Mil pesos no más, señor.
Deme una, por favor.
El señor se va con su compra pero, luego de un rato vuelve enfurecido donde el joven y le dice:
¡Oye idiota, esta empanada está fría!
Pero claro que sí, por algo yo gritaba, "¡Caliente la empaná, caliente la empaná!"




Estaba un señor vendiendo empanadas y decía:
¡Empanadas, empanadas, empanaditas!
Y un hombre le pregunta:
¿Cuánto cuestan las empanadas?
Y le dice:
Las empanadas cuestan un peso.
¿Y las empanaditas?
Un pesito.




Un hombre entra a la ferretería.
¿Señor tiene clavos?
No, no tengo.
¿Y pintura?
La verdad es que tampoco tengo.
¿Y un serrucho?
Mire señor, para serle franco no tenemos nada.
Bueno, ¿y entonces por qué no cierra?
¡Porque no tengo candados!











¿Tiene trajes de camuflaje?
Los tenía, pero no los encuentro.




Un cliente llega donde un vendedor que ofrece frutas en una carretilla: Quiero comprar esta sandía, pero pártemela para ver si está colorada por dentro.
Lo siento, señor. No puedo partir una sandía para ver si está colorada, le aseguro que está bien colorada por dentro.
El hombre insiste en que le parta la sandía, y el vendedor que no. En ese momento un camión choca contra la carretilla, y la sandía que el vendedor le ofrecía al cliente se parte en dos y se ve que esta blanca por dentro. El tipo le dice:
¡Viste...!, ¡lo que te dije! Esta sandía no era colorada, ¡mírala como está blanca por dentro!
¿Y qué quería con el tremendo susto que acaba de pasar?







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